08 noviembre, 2006

Bestiario Mínimo (I entrega)


Desde que la vida surgió en sus formas más sencillas hace aproximadamente 3,5 millones de años, los seres vivos se han ido diferenciando generación tras generación en un proceso de evolución continua. Esta evolución esta determinada, entre otros factores, por las condiciones ambientales de las especies involucradas en el juego evolutivo. En el siglo XVIII, al botánico sueco Carl Linneo contagió al mundo con la “Fiebre Clasificadora” que ahora ha infectado a la humanidad entera.

En la actualidad, nada esta exento de este afán clasificador del hombre, ni siquiera él mismo. Las divisiones por razas, grupos y tribus son cada vez más comunes y están determinadas por variables como sexo, edad, comportamientos sociales e irrigación geográfica. Tras años de observación y convivencia en el ambiente caraqueño, hemos podido obtener mucha información de la locuas caraquensis, Subespecie del homo sapiens de extraña conducta y que tiene como Hábitat principal la ciudad de Caracas y otras zonas de expansión o ciudades dormitorio. Quizás las características más resaltantes de esta Subespecie son: Hedonismo exagerado, actitud novelera, desprecio por la mayoría de las actividades deportivas (pero no por los deportistas), desconocimiento total de mecánica, excelente gusto estético, envidia a Angelina Jolie, miedo a la soledad y al envejecimiento, actitud alegre (a pesar de lo anterior) y la presencia de una memoria prodigiosa, útil sobretodo en temas como: la ruptura Bennifer, la edad de la cantante estadounidense Cher, los productos para el cabello o la carrera de Madonna.

Varias Tribus se desprenden de esta Subespecie. En este Bestiario Mínimo estaremos profundizando un poco más sobre ellas, sus hábitos sociales, la forma de identificación y otros aspectos que juzguemos de interés general.

La primera tribu es popularmente conocida cómo “Loca Fitness” o “Musculoca”, sin embargo, su nombre taxonómico es locuas caraquensis muscularis sp. Habita en gimnasios, plazas y parques con barras de ejercitación, salas de depilación, tiendas de anabólicos y lugares donde vendan malteadas, jugos naturales o cualquier método de hidratación. Generalmente puede vérseles en grupos de 2 ó 3, todas portadoras de un morral o, en su defecto, un bolso koala. Esta tribu continuamente produce depresión las hembras heterosexuales y genera frases como “que desperdicio de hombre!!” en las madres y abuelas de las anteriores.

Las musculocas o locas Fitness, tienen comportamientos homofóbicos, odian la pluma y generalmente se unen solo con miembros de su tribu. Hay un mito generalizado que indica que su pene es muy corto y su eyaculación es amarilla y con muy mal olor. Hasta ahora no hay un estudio serio que confirme esta hipótesis, aunque se cree verdadera.

Reino: Animalia; Subreino: Metazoa; Filo: Cordata; Subfilo: Vertebrata; Clase: Mammalia; Subclase: Eutheria; Orden: Primates; Suborden: Haplorrhini; Familia: Hominidae; Género: Homo; Especie: Sapiens; Subespecie: Locuas Caraquensis; Tribu: Muscularis
Nombres comunes: Loca Fitness o Musculoca

23 octubre, 2006

Caracas: Babel Suramericano






La ciudad que hemos construido es un eterno regreso al futuro.
José Ignacio Cabrujas




Caracas es una ciudad de paso. Está habitada por seres de todos los confines de la tierra que decidieron quedarse y hacer de esta capital una de las ciudades con mayores contrastes del planeta. Un día cualquiera en Caracas puede empezar con un cafecito colombiano o italiano preparado en el mostrador de una panadería de portugueses, cuya especialidad es el pan francés. Al salir de allí puede comprar el periódico en un quiosco atendido por un canario que cambió el árido Pico del Teide por la sensual y siempre verde falda del Ávila; Saludar a su charcutero sicialiano antes de que éste salga a jugar ajedrez con el argentino de la esquina en cualquiera de nuestras plazas y bulevares y de regreso a su casa encontrarse con que su conserje dominicana tuvo que irse de viaje por una emergencia familiar y que su suplente será la hija de la conserje colombiana del edificio de al lado.

Recorrerla también es una experiencia para nuestros ojos. En principio, Caracas es una de las ciudades más arbolizadas del mundo y es donde encontrarás todos los verdes posibles en una sola cuadra; pero además encontrarás majestuosos edificios de urbanismo francés del siglo XIX, que materializaron los sueños de loco que alguna vez tuvo Guzmán o grandes estructuras de concreto armado, superautopistas y osadías de la ingeniería colectiva norteamericana que plagaban los de Pérez Jiménez.

Pero sin duda, el paisaje más extraño es el Humano. Desde los años cuarenta y cincuenta se nos llenó el cuarto de agua; crisis políticas, guerras y la promesa de un nuevo sueño americano hicieron de Caracas un hervidero de nacionalidades, en la que ninguna privaba en volumen o influencia sobre las demás. No se creó en Caracas ningún equivalente a Little Italy o Chinatown donde los inmigrantes reprodujeran su rincón de origen; por el contrario, todos sus habitantes, autóctonos o de nuevo ingreso, empezaron a convivir y de esta multiculturalidad forzada surgió esta ciudad diferente, con sus gentes diferentes, con su estética diferente, en la que convive Maria Lioza con Zapata y Soto con Villanueva.

La mayor prueba del sincretismo de esta ciudad es que con una diferencia de pocas cuadras, puedes encontrar las verticales y ligeras formas de una mezquita, alzándose frente a las pesadas y circulares formas de una iglesia católica maronita en construcción, muy cerca de la opaca exterioridad de una sinagoga que hace esfuerzos por pasar desapercibida. ¿El colmo? Desde cualquiera de estas estructuras puede Ud. Ver las torres rascacielos de Parque Central, por muchos años las más altas de toda Suramérica.

En Caracas tenemos autopistas con grandes carteles de neón, pero nos despiertan millares de gallos, que no sabemos donde están. Es Caracas la cuna de personajes tan propios como el cerro el Ávila, las camionetitas del ánima sola, los cds quemaos, los vendedores de cocosette o cualquier cosa que mande la temporada, los motorizados, la pasión por bailarlo todo, el rancho y los amores fugaces.

En 1980, Gabriel García Marquez escribió: «Una de las hermosas frustraciones de mi vida es no haberme quedado a vivir para siempre en esa ciudad infernal. Me gusta su gente a la cual me siento muy parecido, me gustan sus mujeres tiernas y bravas, y me gusta su locura sin límites y su sentido experimental de la vida». Esto es Caracas, un Babel en el que hoy nos entendemos y mañana ¿Quién sabe?